¿Que es un trauma?

Cada vez que una persona se siente abrumada e indefensa frente a una situación amenazante e incapaz de responder, existe la posibilidad de que se desarrolle un trauma.
Pero no solo la guerra, los desastres naturales, la violencia o el abuso pueden desencadenar traumas. Situaciones cotidianas también pueden ser desencadenantes traumáticos. Estos incluyen la pérdida de una persona cercana, accidentes (de tráfico), caídas, lesiones, enfermedades graves, exámenes médicos, operaciones y tratamientos dentales, especialmente si el procedimiento es invasivo o requiere anestesia.
 
Frente a situaciones amenazantes, el organismo moviliza un montón de energía para salir de la situación por lucha o huida (dos de nuestras estrategias instintivas innatas de supervivencia). Si esto tiene éxito, las energías movilizadas para la supervivencia son descargadas por la acción, y el cuerpo vuelve a su equilibrio natural.
Si no es posible luchar o huir, se produce el reflejo de hacerse el muerto (nuestra tercera estrategia instintiva de acción). La energía movilizada para luchar o huir se esconde bajo el entumecimiento. Cuando el organismo descarga esta energía después del final de la situación amenazante (por ejemplo, temblir o sacudirse), el cuerpo vuelve a su equilibrio libre y natural.
En los humanos, sin embargo, este procesamiento posterior a menudo falla cuando la mente inhibe los comportamientos instintivos. Por lo tanto, la energía permanece atrapada en el sistema nervioso y puede causar síntomas traumáticos.

Así pues, trauma significa "una respuesta del cuerpo biológicamente incompleta a una situación que pone en peligro la vida" (Levine), un acto instintivo interrumpido. Por eso el trauma puede sanar cuando se completa la respuesta del cuerpo.